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Glosario de tiempos

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El día del hombre medieval tenía dos relojes: el sol y la campana. Los monasterios dividían la jornada en horas de rezo, y las campanas las anunciaban a todo el valle. Quien vivía en 1388 no decía «a las nueve»: decía «a hora de tercia».

Ampolleta. Reloj de arena, por lo común de media hora. Media guardias, navegaciones y esperas.

Canto del gallo. No es una hora: es una frontera. Lo que se hace antes del primer canto pertenece a la noche; lo de después ya es madrugada.

Completas. La última hora canónica: el rezo al acostarse, hacia las 21.

Credo, tiempo de un. Entre uno y dos minutos, rezado con pausa. Los tiempos muy breves se contaban en rezos.

Horas canónicas. Las horas del rezo que marcaban la jornada: maitines, laudes, prima, tercia, sexta, nona, vísperas y completas. No duraban lo mismo todo el año: el tiempo de luz se partía en doce partes iguales, de modo que en el valle una hora de pleno invierno ronda los tres cuartos de hora nuestros, y una de pleno verano pasa de la hora y cuarto. Nombran una altura del sol, no una cifra.

Jornada. El camino de un día, usado como medida de tiempo y de distancia a la vez. Un caminante sin carga hace de 4 a 6 leguas en buen camino; una recua cargada, menos.

Laudes. La hora canónica del alba, con la primera claridad.

Maitines. La hora canónica de la noche: el oficio rezado hacia la medianoche, velando en la oscuridad.

Misa, lo que dura una. La gran referencia de tiempo. La misa rezada rondaba la media hora; la cantada, cerca de una hora. «A una misa de camino» era dar una distancia y un tiempo a la vez.

Nona. La hora canónica de media tarde, hacia las 15. Saber que falta una hora para nona es saber qué sol queda en el cielo.

Padrenuestro, tiempo de un. Alrededor de medio minuto rezado con pausa. Lo menudo se contaba en rezos.

Prima. La hora canónica del amanecer: la primera del día, al salir el sol, hacia las 6.

Sexta. La hora canónica del mediodía, hacia las 12. De la siesta que la sigue viene la palabra.

Tercia. La hora canónica de media mañana, hacia las 9.

Vela marcada. Vela de cera con muescas o anillos: lo que la llama tarda en bajar de una marca a otra es una hora contada. Así se medían las velas de guardia y los turnos de noche.

Vigilia. Cada uno de los turnos en que se repartía la noche para velar o guardar un lugar: la prima vigilia del anochecer, la del canto del gallo y la de la madrugada.

Vísperas. La hora canónica de la puesta del sol, hacia las 18, cuando el trabajo del campo se recoge.

Recuadro del Glosario de tiempos