
El valle del Nalón no gobierna solo su destino. En 1388 mandan sobre él un rey de Castilla que ha perdido una guerra, un obispo que es también conde, y un papa que reside en Aviñón mientras otro papa lo excomulga desde Roma. Cada orden que baja al valle nace de ese tablero.
Adalid. El guía de la hueste: conocía los caminos, los vados y las sendas del enemigo, y marchaba delante eligiendo dónde acampar y por dónde entrar en tierra ajena. Sin adalid, un ejército era una muchedumbre ciega.
Aljubarrota. La batalla que Castilla no olvida. El 14 de agosto de 1385, cerca de Leiria, el ejército de Juan I fue deshecho por el de Juan I de Portugal y su condestable Nuno Álvares Pereira. Murieron la flor de la nobleza castellana y el maestre de Calatrava, y con ellos el intento de unir Portugal a la corona de Castilla.
Aljamas. Las comunidades organizadas de judíos y de musulmanes que vivían bajo el rey cristiano, con sus jueces, sus impuestos propios y sus barrios: la judería y la morería. Los judíos eran tenidos por «tesoro de la cámara real»: el rey los protegía porque eran suyos, y esa protección empezaba a resquebrajarse.
Aviñón, obediencia de. La declaración por la que un reino reconocía al papa de Aviñón como el verdadero. Castilla la proclamó solemnemente en Salamanca el 19 de mayo de 1381, tras oír a los legados de ambos papas en Medina del Campo en 1380. Aragón se sumó en febrero de 1387; en 1388 Navarra aún no se había pronunciado.
Bayona, Tratado de. La paz que cerró la guerra dinástica. El 8 de julio de 1388, Juan de Gante y su mujer Constanza renunciaron a la corona de Castilla a cambio de una indemnización de 600.000 francos de oro y del matrimonio de su hija Catalina con el heredero castellano. Los esponsales se celebraron en Palencia el 17 de septiembre de 1388.
Cabalgada. La incursión rápida en tierra enemiga: entrar a caballo, talar cosechas, quemar aldeas, robar ganado y cautivos, y salir antes de que llegue la respuesta. En la frontera de Granada era la guerra verdadera, la de todos los años, firmada o no la tregua.
Cámara Santa. La capilla de la catedral de Oviedo que guarda el Arca Santa y las reliquias de San Salvador, entre ellas el Santo Sudario. Oviedo era meta de peregrinos por derecho propio: quien iba a Santiago y no visitaba al Salvador de Oviedo, decía el refrán, visitaba al siervo y no al Señor.
Carlos III de Navarra. Rey nuevo en un reino viejo. Nació en 1361 y subió al trono en enero de 1387, con 25 años, a la muerte de su padre Carlos II. Estaba casado desde 1375 con Leonor de Trastámara, hermana de Juan I de Castilla, y su reinado apostó por la paz con todos sus vecinos.
Cisma de Occidente. Desde 1378 la cristiandad tiene dos papas que se excomulgan mutuamente. Urbano VI (nacido hacia 1318) fue elegido en Roma el 8 de abril de 1378, con unos 60 años; los cardenales descontentos eligieron en Fondi, el 20 de septiembre de 1378, a Clemente VII (nacido en 1342), que contaba 36 años y se instaló en Aviñón. Cada reino escogía obediencia, y la elección era política antes que teológica.
Conde de Gijón. Alfonso Enríquez (nacido en 1355), hijo natural de Enrique II y el mayor señor de Asturias: conde de Gijón y de Noreña desde hacia 1372, con unos 17 años. Su ambición lo perdió: en 1381 ofreció el puerto de Gijón a los ingleses, y en 1383 su hermano el rey le confiscó los señoríos. En 1388 el conde está desposeído y Asturias ya no tiene más señor que la Corona y el obispo.
Cortes. La reunión del rey con prelados, nobles y procuradores de las ciudades para pedir dinero y oír agravios. Juan I las juntó a menudo: en Segovia en 1383, donde se dejó de fechar los documentos por la Era Hispánica, y otra vez en Segovia en 1386, para organizar la defensa del reino contra el desembarco inglés.
Ferrán Martínez. Arcediano de Écija y vecino de Sevilla, el predicador más temido del reino. Desde 1378 recorría las plazas excitando el odio contra los judíos, pese a que Enrique II le ordenó por carta, el 25 de agosto de 1378, que no se entrometiese con ellos, y pese a las advertencias de Juan I. En 1388 sigue predicando, contenido a duras penas: el odio que siembra aún no ha encontrado su día.
Granada, reino nazarí de. El último reino musulmán de la Península, vasallo tributario de Castilla y enemigo permanente de su frontera. Lo gobierna Muhammad V (nacido en 1338), que subió al trono en 1354 con 16 años, lo perdió y lo recobró en 1362. Firmó paces con Juan I en 1379 y en 1382; ya en 1370 había pactado con Enrique II, el padre del rey castellano, el pago de 5.000 doblas de oro anuales en parias. Pero la paz de los papeles nunca apagó la guerra menuda de la frontera.
Guerra de los Cien Años. El pleito de fondo de todo el siglo: Francia e Inglaterra se disputan la corona francesa desde 1337, y cada reino peninsular es una pieza de ese tablero. En 1388 reinan dos reyes jóvenes: Carlos VI de Francia (nacido en 1368), coronado en 1380 con 11 años, y Ricardo II de Inglaterra (nacido en 1367), rey desde 1377, cuando tenía 10. Castilla es aliada de Francia; Portugal, desde 1386, de Inglaterra.
Hueste. El ejército que se levanta cuando el rey llama: los vasallos deben acudir con sus armas y sus mesnadas por un tiempo debido, y los concejos con sus milicias. No es un ejército permanente: es el reino entero puesto en armas, y se deshace cuando se cumple el plazo o se acaba el pan.
Juan I de Aragón. Hermano de la difunta reina de Castilla. Nació en 1350 y sucedió a su padre Pedro IV el Ceremonioso en enero de 1387, con 36 años. Una de sus primeras decisiones fue declarar a Aragón obediente al papa de Aviñón, en febrero de 1387.
Juan I de Castilla. El rey de este glosario. Nació en 1358, hijo de Enrique II, y subió al trono el 29 de mayo de 1379, con 20 años. Su reinado es una cadena de empeños: reclamó Portugal por su matrimonio con Beatriz, la heredera portuguesa, en 1383, y lo perdió en Aljubarrota en 1385; sufrió el desembarco de Juan de Gante en 1386; y en 1388 compró la paz dinástica en Bayona y aseguró la sucesión de su hijo.
Juan I de Portugal. El bastardo que ganó un reino. Nació en 1357, era maestre de la Orden de Avis, y las Cortes de Coímbra lo proclamaron rey el 6 de abril de 1385, con 27 años, desheredando a Beatriz y a su marido el rey de Castilla. Cuatro meses después selló su corona en Aljubarrota, y en 1387 se casó con Felipa de Lancaster, hija de Juan de Gante.
Lancaster, duque de. Juan de Gante (nacido en 1340), hijo de Eduardo III de Inglaterra y el hombre más poderoso de su reino después del rey. Casado con Constanza, hija de Pedro I, se intituló rey de Castilla desde 1372. El 25 de julio de 1386, con 46 años, desembarcó en La Coruña con un ejército, se proclamó rey en Santiago y puso su corte en Orense; las enfermedades y la falta de apoyos lo empujaron a negociar, y en Bayona, en 1388, vendió su renuncia.
Mercedes enriqueñas. Las grandes donaciones de villas, tierras y rentas con que Enrique II pagó a los nobles que lo habían hecho rey tras la guerra civil, entre 1369 y 1379. De ahí su apodo, «el de las Mercedes», y de ahí la nueva nobleza de 1388: linajes alzados por una firma real, con señoríos que antes eran de la Corona.
Mesnada. La gente de guerra de un señor: los caballeros y escuderos que comen su pan, visten su librea y lo siguen a la guerra a cambio de soldada y protección. Un grande no se medía por sus tierras, sino por las lanzas de su mesnada.
Milicias concejiles. Las tropas que aportaban las villas y ciudades: peones, ballesteros y jinetes vecinos, obligados a defender su término y a acudir a la hueste real. En la frontera de Granada eran la primera muralla: el concejo pagaba las atalayas, las velas y los caballos de los corredores.
Montiel. El nombre que los Trastámara pronuncian bajo. El 14 de marzo de 1369 Enrique de Trastámara derrotó a su hermanastro Pedro I junto al castillo de Montiel; días después, la noche del 22 al 23 de marzo de 1369, lo mató con su propia mano en la tienda de campaña. Allí nació la dinastía reinante, y allí nació también la sombra de ilegitimidad que aún la persigue en 1388.
Mudéjares. Los musulmanes que vivían bajo dominio cristiano conservando su ley, su lengua y sus mezquitas, a cambio de tributos. Eran labradores, albañiles y artesanos apreciados, y en la frontera, conocedores de los dos mundos: por eso servían de mensajeros, espías y rescatadores de cautivos.
Nájera. La gran victoria inútil de Pedro I. El 3 de abril de 1367, junto a Nájera, Pedro, ayudado por el Príncipe Negro de Inglaterra y sus arqueros, desbarató al ejército de Enrique de Trastámara y lo obligó a huir a Francia. Ganó la batalla y perdió la guerra: dos años después moría en Montiel.
Obispado de Oviedo. La iglesia de San Salvador es un poder territorial: posee cotos, rentas y jurisdicción sobre buena parte de Asturias. Su obispo es don Gutierre de Toledo (nacido hacia 1330), nombrado el 27 de abril de 1377, con unos 47 años, y hombre del rey en el norte: por su lealtad contra el conde de Gijón, Juan I le entregó en 1383 el condado de Noreña, que desde entonces llevan los obispos ovetenses.
Órdenes mendicantes. Franciscanos y dominicos: frailes sin propiedad que viven de la limosna y predican en las plazas. Son la voz que llega a todos: confesores de reyes, maestros de universidad y, en boca de algunos, azote de judíos y de herejes. Su palabra mueve pueblos enteros.
Órdenes militares. Santiago, Calatrava y Alcántara: monjes con espada, dueños de fortalezas, encomiendas y rebaños inmensos, y el brazo armado permanente de la frontera. En 1388 las gobiernan maestres nuevos: en Santiago, Lorenzo Suárez de Figueroa (nacido hacia 1344), elegido el 28 de octubre de 1387 con unos 43 años; en Calatrava, Gonzalo Núñez de Guzmán, y en Alcántara, Martín Yáñez de la Barbuda, ambos desde 1385. Ese mismo año de 1388, el papa de Aviñón concedió a Juan I fundar una orden nueva, la de San Bartolomé, para guardar Tarifa: nunca llegó a nacer.
Pedro de Luna. El cardenal de Aragón, la llave española del cisma. Nació en 1328, fue creado cardenal en diciembre de 1375, con 47 años, y Clemente VII lo envió como legado a la Península en diciembre de 1378, cuando contaba 50. Su paciencia de canonista ganó para Aviñón la obediencia de Castilla en 1381 y la de Aragón en 1387; en 1388 sigue en tierras hispanas, tejiendo la red del papa al que sirve.
Pedro Tenorio. Arzobispo de Toledo, primado de las Españas y canciller mayor: el segundo poder del reino. Nació hacia 1328 y ocupó la sede toledana en 1377, con unos 49 años. Prelado de armas llevar: había combatido ya en Nájera en 1367 del lado de Enrique, y en 1385 mandó la hueste contra Portugal y fue derrotado en Trancoso. Juan I lo sentó en su Consejo Real, y ninguna decisión grande se toma sin oírlo.
Peregrinación. El viaje a las tumbas de los santos: a Compostela, al sepulcro del apóstol Santiago, y a Oviedo, a las reliquias del Salvador. Los caminos se llenaban de romeros con bordón y vieira, y las villas del camino —hospitales, mesones, iglesias— vivían de su paso.
Príncipe de Asturias. Título creado en 1388, a imitación del príncipe de Gales inglés, para el heredero de Castilla. Lo recibieron los esposos niños del Tratado de Bayona: Enrique (nacido en 1379), proclamado príncipe con nueve años, y Catalina de Lancaster (nacida en 1373), princesa con quince, casada con él ese mismo año. El título no era solo un nombre: llevaba consigo el señorío y las rentas de Asturias, atados desde entonces a la Corona.
Trastámara. La casa reinante, nacida de la bastardía y de una daga. Los Trastámara son los hijos de Alfonso XI y Leonor de Guzmán; su primer rey, Enrique II, se proclamó en Calahorra en 1366 y se aseguró el trono en Montiel en 1369. Su legitimidad siempre tuvo un flanco abierto —para los petristas eran usurpadores— y cerrarlo ha sido la obra de veinte años: el matrimonio de Bayona de 1388, que une a las dos ramas, es su última puntada.
Tregua. No es la paz: es un «sobreseimiento de guerra», un alto pactado por años contados, con devolución de lo robado y castigo de los infractores. Con Granada era la forma normal de la relación; con Portugal e Inglaterra, un respiro entre campañas. Todo el mundo sabía que la tregua dormía con un ojo abierto.
Windsor, Tratado de. La alianza que metió a Inglaterra en la Península. El 9 de mayo de 1386, Inglaterra y Portugal se juraron amistad perpetua contra Castilla; dos meses después desembarcaba Juan de Gante en Galicia, y en 1387 el rey portugués se casaba con su hija Felipa. Bayona deshizo en 1388 lo que Windsor había anudado.
